Cuando vio ingresar a Vicente, no sabía qué le sucedía. El grito de éste produjo mucha conmoción en él, y toda sus representaciones, por unos breves segundos, quedaron suspendidas en el aire, obnubilado, intentó 're-componer' las piezas de sus figuras mentales, en un esfuerzo cauto y sigiloso, con su mente colgada del vacío, se dispuso a 're-armar' el rompecabezas interno. Alineando todas las variables internas, ponderó, finalmente, que una razón muy poderosa se gatilló en Vicente para llegar con el ánimo exacerbado. Conocía a su hermano, y una vez que su lucidez le permitió realizar algunas conexiones internas, supo de inmediato que su molestia tenía un nombre: Verónica.
En el interior, la temperatura ambiente llegaba a los veinte grados celcius, gracias a un completo sistema de calefacción ideado por Joel. Nunca estaba quieto, siempre se le veía en movimiento. Inventaba actividades para ocuparse. Todo lo remodelado en casa, era resultado de sus manos y de su inagotable inquietud. Parecía, que en la actividad, deseaba olvidar aquellos dolores surgidos en el transcurso de su vida. Un cúmulo de dolores que se fueron incrustando en la sensibilidad de su alma. Le costaba mucho exteriorizar sus sentimientos. Generalmente no hablaba, disfrutaba más bien escuchando a sus amigos ; a lo lejos entregaba una breve reflexión, o hacía un alcance sobre algo. Desde niño había cultivado un bajo perfil, en casa parecía siempre ausente, no estaba,...permanecía ocupado en sus actividades. Su modo de ser, estaba trazado, de algún modo, en su disposición física. Había perdido, de su complexión corpórea, la figura corpulenta y compacta que lo había caracterizado durante gran parte de su juventud. En ese tiempo, resultaba fácil distinguirlo entre los demás, su imagen fuerte, dura, consistente, sobresalía sobre el resto. Esculpía e imponía, un sello personal sobre la malla espacio-temporal, que era soberbia y babilónica. Estaba delgado; su rostro enjuto, proporcionaba a su rostro una configuración esquelética y menuda. Una triangular barba de 'chivo', acentuaba aún más los rasgos misérrimos, carentes de voluminosidad. En el trato, siempre tranquilo, reposado, tímido. Testeaba la realidad desde sus ojos transparentes y vidriosos; transmitía una inocencia infinita, en él no había doblez.Se infería, a partir de sus actos, que no había espacio para la maldad en su persona. Era un tipo sano, no mal intencionado, siempre ayudaba a quienes lo necesitaban. Siempre estaba para los demás, algunos cercanos se aprovechaban de esa cualidad, y abusaban solicitando favores, a los que nunca se negaba. Siempre estaba ocupado, jamás se le vio inactivo. Sus manos inquietas, lograban transformar su habitat, sumergiéndolo siempre en un eterno acto creador. En el amplio espacio del livig, estaban dispuestas diametralmente, dos sillas Luis XIV, impactaban visualmente a quienes ingresaban al lugar., era un esfuerzo, por tener también en el aspecto decorativo, un sello distintivo. El calor interno contrastaba con el frío exterior, y permitía que los moradores se distensionaran íntegramente, dejando a un lado sus abrigos, bufandas, y paraguas. El cálido ambiente, daba al visitante, una sensación grata, de profunda cordialidad. Toda esa armonía, súbitamente era quebrada por el grito desesperado de Vicente.
Joel, como el hermano mayor, consentía en todo a su hermano, siempre tenía para él la mejor la disposición, actuaba como un padre. Amaba a Vicente, conociendo su inmadurez, e inconsistencias afectivas, trataba de protegerlo, y encauzarlo por el mejor de los caminos. Vicente, para él, se había transformado en un hijo más. No sólo vivía en su hogar, sino que era un miembro más de su familia. Tenía obligaciones y responsabilidades, si veía que Vicente estaba en las nubes y perdía contacto con la realidad, le llamaba a conversar, y de un modo paternal y afectuoso, le hacía ver aspectos de la realidad que Vicente no percibía. Esta se había convertido en una titánica tarea, ya que su hermano, más que parecer, era un niño...mejor dicho, era un 'viejo con alma de niño', o 'un viejo que se creía niño', o el 'viejo hecho niño', o 'un niño muy viejo', en fin , cualquiera de estas acepciones calzaban perfectamente con lo que sucedía con Vicente, que a pesar de su edad, actuaba y pensaba como un púber, se negaba a crecer, siempre buscaba la protección de Joel, con él estaba seguro. 'Un viejo eternamente niño', que buscaba la sombra protectora de su hermano, cuando estaba lejos de él, perdía el rumbo, su nexo vital era Joel, en él pensaba, en él estaba, hacía él se orientaba. Joel, veía el negativo de su hermano, sus diagnósticos nunca fallaban, en esta ocasión también acertó. Condescendientemente le miró, modulando tranquilamente sus palabras, manifestó: _ ¡Vicente, Vicente! Las mujeres son una deliciosa trampa. Te cautivan, te enamoran, te subyugan...luego te abandonan. Se introducen en ti, sondean tu corazón, logran palparlo...lo atrapan en sus redes invisibles, embriagadoras. Te enamoran querido hermano, te enamoran, para luego dejarte. Las mujeres Vicente son una hermosa trampa, bellas, pero "mortales". Hieren tu alma, dejan una herida profunda, jamás puede cicatrizar, _ notando la impresión que dejaban sus palabras en Vicente, le invitó a que se sentara para que tuviese más conciencia de lo que transmitía. _ ¡Asiento por favor!,
_ enseguida reanudó su reflexión. _ Una mujer que te ha enamorado, y a la que has amado, nunca lograrás sacarla de tu espíritu, me refiero al espíritu, a eso que los griegos llaman el "Ruaj", el soplo, el aliento, aquello que te permite la vida, el aliento que emana de ti, tu vida. No me refiero al corazón, ni al alma, sólo al espíritu. La mujer a la que has amado se quedará por siempre en tu vida, jamás podrás olvidarla. Tendrás en tu vida muchas mujeres, ninguna como la que te enamoró el corazón, a pesar del tiempo que transcurra, no la podrás olvidar. La mujer, querido hermano, es una bella ilusión, llega a tu vida, luego se va. Sufres cuando ya no la tienes, lloras cuando se ha distanciado; su imagen, su perenne figura permanece, de ningún modo se borrará de tu retina. Te acompañará hasta el día de tu muerte. Vas a tener muchas mujeres, te entregarás en cuerpo y alma, no obstante, aquella que te enamoró la primera vez, perdurará en tu retina. Puedes decir conmigo: "Verito Non omnis moria", 'vivirá contigo más allá de la vida'. Bueno, si reaccionas de ese modo, y sigues embelesado con ella es poco lo que se puede hacer _ ¡No sé Joel, no sé que decir! Tú traduces e interpretas lo que me sucede, no puedo agregar más, _ Vicente movió su cara, visualmente, siguió las delgadas líneas que unen las cerámicas, abstraído, sintió que por sus mejillas se deslizaron unas discontinuas y tibias lágrimas. Recordó que en ese mismo lugar, había sido feliz con Verito, ese pequeño cosmos, recogía y sintetizaba toda su historia de amor. desde ahí había brotado toda su felicidad, ahora espontáneamente emergía todo su dolor. Cabizbajo, inclinó su cabeza como abatido, Joel se acercó para tocar su cabeza, y traspasar parte de su energía. Vicente, ajeno a este gesto, permaneció largos minutos siguiendo el trazado de las débiles líneas que unían cuadricularmente las cerámicas, hasta que su vista traspasó el componente material, y se trasladó a uno de los tantos momentos en los que estuvo sensiblemente con Verónica. En ese living, ambos, habían descubierto que una fuerza mágica y poderosa se apoderaba de sus representaciones cada vez que estaba juntos. Pasó mucho tiempo, antes de que sintieran que el brillo de sus miradas provocaba en ellos un efecto embriagador. Fue el despertar al hechizo que se originaba cada vez que permanecían juntos. Cuando los nervioso no se podían obviar, ni menos negar ante la presencia del otro. Cuando las palabras, al pronunciarlas, se enredaban en la lengua y los labios no lograban destrabar las incoherencias verbales. Les sucedía que de repente, al mirarse, un rojo ámbar recorría sus pómulos para encenderlos. ¿Se enamoraban?, había síntomas que la razón se negaba a reconocer, y que dúctil, el corazón se esmeraba en aceptar. Fue ese día, en el que en sus mentes, se estableció la idea del "otro" como algo imprescindible e imperioso. En ese lugar sus miradas, accidentalmente, comenzaron a contemplarse...a descubrir, con asombro, que frescas emociones tomaban forma para establecerse en lo recóndito de sus conciencias. Se reveló, de forma incipiente y tímida, los rasgos ardosos del amor. Todo sucedió sin mediar palabra alguna, fue como un descubrimiento interno, una comunicación subterránea, furtiva. En sus almas comenzaron a sentir sucesos distintos, que en muchas ocasiones les dejaban perplejos, confundidos. Cuando Vicente y Vérito, leyeron la palabra amor en sus respectivas pupilas, entendieron que tendrían que luchar por un imposible, a pesar de esto, y haciéndose cómplices de ese sentir, decidieron de, mutuo propio, darle cabida a ese afecto en sus corazones. Comenzaron a amarse, sin antes realizar una declaración formal, cuando el destelló de sus miradas cambió de tono y de intensidad comprendieron que se amaban.
Joel acariciaba la cabeza de Vicente, éste sólo lloraba, se perdía en recuerdos que le llenaban de melancolía. Cerró los ojos, abrió su dedo pulgar e índice en forma de pinzas, apoyó su nariz, intentó detener y controlar sus lágrimas, suspiró, inhaló, permaneció en esa posición hasta que todos se fueron acostar. El llanto, como un elemento sanador, se fue disipando gradualmente, la tranquilidad regresaba a su mente, se levantó de la silla, dirigió sus pasos a la habitación, y lanzó su pesado cuerpo sobre la cama. Pensó, repentinamente, que tenía pasajes para Chillan, debía regresar, la luminosidad de su mente se fue extinguiendo, tal como se fue adormeciendo su dolor. Cerró sus párpados y no supo nada más de su entorno...


