Asaz e impertérrito, el Señor Ordenes controlaba implacable el ingreso de los alumnos. Rígido e invulnerable, sostenía con su mano derecha la gruesas reja metálica de la entrada. _ ¡Buenos Días Señorita!, _ saluda, estampado, en cada una de sus palabras, una consistente dosis de severidad. Rostro adusto, cuerpo erguido, hombros que tocaban su pera, mirada profunda e inquisitiva, denotaban que efectivamente las clases se iniciaban, toda vez que los actores , integraban a sus personas los 'personajes' que desarrollarían en el transcurso del año lectivo.
El antiguo Colegio, tenía en su interior una pequeña plaza, la que había que cruzar para llegar al patio y a las canchas de fútbol, lugar en el que los alumnos realizaban la formación. Vicente salió a uno de los pasillos, y en dirección sur, se dispuso cruzar la plaza, al medio un monumento, en su entorno pasto recién regado; flores, reteniendo en sus coloridos pétalos, cristalinas y pequeñas gotas de agua que parecían desintegrarse con las constantes caricias de la brisa; pájaros comunes, árboles esbeltos y soberbios. Alcanzó rápidamente un gran arco que unía los dos ambientes. Salió al otro pasillo, desde el cual pudo apreciar, con propiedad, la inmensa extensión de terreno con la que contaba el Liceo. Desde esa ubicación, buscó, entre los demás alumnos a sus socios de aventuras, no le resultó difícil la tarea, pues la cantidad de alumnos no superaba a los trescientos, y esto, porque en Dirección primaba más bien un criterio por la excelencia académica, preferían calidad a cantidad, a sí se creaba, además, un ambiente más cercano y familiar entre los alumnos, los docentes, y directivos. Divisó, en el fondo del patio, a su inseparable amigo Pablo Rubilar, a su lado estaba Princesa, El Flaco, Siria, María Angélica. Su rebosante y juvenil corazón, inquieto, feliz...permitió que recorriera por todo su cuerpo una sensación de alegría y sosiego. Había esperado todo el verano por este re-encuentro, por fin estaba ahí. Cuando pensó en bajar para saludar a sus compañeros, la vieja campana de bronce, irrumpió en la serena y tibia mañana de Marzo, y su resonancia, tocó los oídos de todos los alumnos que esperaban ingresar a sus respectivas salas. Antes de quedar a mitad de camino, Vicente siguió caminando hacía el grupo de amigos, una vez que estuvo con ellos, abrió sus brazos, y uno por uno los fue saludando. Su alegría era infinita. Princesa lo besó, Pablo Rubilar junto con extender su mano, respondió efusivamente con el abrazo; María Angélica, se lanzó asu cuello, todos de alguna u otra forma, se hacían partícipes de esa felicidad que se gestaba en sus entrañas; el Flaco, lo saludó distendidamente pero sonriendo, lo mismo hizo Siria que no ocultaba su risa. Formando un círculo, entrelazaron sus brazos por las nucas, cabizbajo, mirando al interior, dieron su grito de batalla: _ Vasallos!! Vasallos!! Vasallos Poder, poder, pasión, amor!!... Vasallos es la desición!! Saltaron, satisfechos, radiantes, contentos. Una vez que el grupo se reacomodó, se acercaba a ellos el Señor Ordenes, apresuró su caminar para sorprender al grupo en su conjunto, cerca de ellos, siempre son su sarcástica forma de ser, pregunta: _ ¿Qué significa esto? ¿No escucharon Ustedes la campana? ¡Por favor vayan a formarse! Y cuidado con formar grupos terroristas en el colegio ¡ Ya partieron! Sin replicar las palabras del Inspector, el grupo Vasallo, silenciosamente y sin aspavientos, fue a integrarse a la formación. La formación de los alumnos, no se caracterizaba precisamente por ser muy ortodoxa, se formaban discrecionalmente en una columna que parecía discontinua e irregular. Desde allí, tratando de ubicarse en la mejor posición para escuchar las indicaciones, todos realizaban un esfuerzo adicional para estar atento a todo lo que se expresaba. Una vez que todos los alumnos se formaron, el Señor Ordenes, que estaba en todas, y no se perdía una, tomó el micrófono para dar la bienvenida a sus alumnos. Mientras en la fila del cuarto medio los amigos no paraban de comentar sus anécdotas vividas en las vacaciones. _ ¡Oye Vicente! Supimos que te las dabas de Profesor en Santiago, _ Preguntó curioso Javier _ ,¡no!, nada que ver, sólo hacía alarde de esa posibilidad. ¡Pero no!, era un inocente juego. _ ¿Y tú qué hiciste en tus vacaciones?, _Bueno yo... yo, me quedé en la casa de mi abuela allá en Imperial, recuerda que soy de apellido Calfucura. _ ¡Silencio un momento para escuchar lo que dice el Inspector!, _ pidió afable Pablo Rubilar, _ todos, entonces ,dirigieron sus antenas al escenario. Miguel Ordenes no cesaba de hablar:
_ "Escuchar alumnos la voz interior, estar atentos a la potencia de su mensaje, es ella la que nos indica lo que tenemos que realizar en la vida. Esa voz, a la que nunca prestamos oídos, es la que contiene, en su interior, la verdad sobre nuestra vocación. Cuántos profesionales no han sido fecundos porque, inexplicablemente, no han entendido las señales de su voz interior, sigue esa voz, trata de entender, qué es lo que te indica para tu vida, ¡esa es la clave apreciados alumnos! En un mundo en el que todas las señales son externas, y en la que todos nos desean imponer su visión del mundo y de las cosas, se hace imprescindible hoy en día, volver la atención sobre nosotros mismos, que aflore, que surja, la 'mismicidad' emergente, para que seamos en la vida lo que deseamos ser, y no lo que otros desean que seamos. ¡Nunca!, nunca un alumno de este Liceo permitirá eso, será en la vida lo que él desea ser, no lo que le impongan la sociedad o sus propias necesidades. ¡He dicho colegas y alumnos!, _le pone condimento el viejito, _murmuró soterradamente Princesa, _Sí, en ocasiones encuentro atractivo su mensaje, replicó Vicente, pero lástima que sea tan incoherente, después se va a bailar a la zona roja de Chillán. ¿Lo pillamos, se acuerdan o no?, _sí cómo olvidar eso, _constestó discretamente Pablo Rubilar. Pero el viejo tiene una mente prodigiosa, es super habiloso. Se está perdiendo en este Liceo.
_ Antes de proseguir con la ceremonia, le vamos a pedir a los alumnos del cuarto un poco más de respeto, han estado conversando durante todo el acto,
_ dicho esto, miró a cada uno de sus colegas, _ me van a disculpar, pero era necesario llamar al orden, aprovecho de saludar a nuestro benefactor el Señor Francisco Tocornal, al Profesor de Castellano el señor Carlos oliva; la Profesora de Química Mirella, a nuestro distinguido Profesor de Filosofía, saludo de igual manera al Profesor de Religión, para todos nosotros es muy grato tenerlos nuevamente aquí. Esta temporada escolar, será para todos nosotros ardua y difícil, no obstante, fieles a nuestro lema, nos orienta una 'disciplina clericalis', por lo que todos los escollos académicos serán resueltos de la mejor manera, y el que no puede ¡¡se va!!...acá sólo hay cabida para los más capaces, ¡he dicho señores!, _una vez que terminó su intervención todos los alumnos,sin excepción alguna y azuzados por las palabras de su líder, aplaudieron a rabiar, de nuevo se encendió el brío, la pasión, la fuerza con la que se vivía en aquella comunidad educativa. Todos amaban a su Liceo, como el, no existía parangón. _ Ahora, queridos alumnos les dejaré con las palabras de nuestro Inspector de patio, el Señor Víctor Medina, quien nos dará algunas indicaciones sobre el funcionamiento escolar de este año, ¡adelante Colega, le esperamos, pase...¡cómo, qué no puede!...¿pero que le sucedió?, _ Se acerca Miguel Ordenes a Víctor, y le pregunta muy de cerca qué le ha sucedido, _ Profesor todos los alumnos espera que hable, _ ¡No puedo! _ ¡cómo qué no puede amigo!, si planificamos la actividad durante toda la semana, _ es que, es que....es que..._ ¡pero hable por el amor de Dios!, _'lock out' exige el Inspector, _es que...Usted no me entiende, _el profesor Víctor se acerca al oído de Miguel Ordenes, tartamudea apretádose el estómago, _es que..., es que, (estoy que me cago), ...permisito...
_ ¡Buenos días señor Mendez!, _agregaba infatigable el duro y disciplinado Inspector General. _ ¡Oh, oh, oh!, _ añadió en tono de burla, _ ¡oh,oh! Qué sorpresa Señor Bastías, es bueno verlo por aquí, ¿Usted anda de paseo, o viene a clases? ¡Este es un milagro!.. , y llega temprano...¿Se cayó de la cama? _ ¿Qué pasa Señor Ordenes? _ respondió apático Bastías _ ¿ se cree el viejito pascuero o se arrancó del Circo Timoteo. ¡Anda chistoso! _ Me Sorprende Bastías, ver en Usted, indicios de responsabilidad. ¿No será que está enfermo? _ ¡puta el viejo pesado!, _ pensó Vicente, _a éste le da conmigo, y eso que recién vengo llegando. _ Pasé Usted, _ masculló con hilaridad Miguel Ordenes., _no se atrase, y bienvenido a su Liceo, _ ¡gracias profe, gracias! ¡Voy a mi sala, permiso!
El antiguo Colegio, tenía en su interior una pequeña plaza, la que había que cruzar para llegar al patio y a las canchas de fútbol, lugar en el que los alumnos realizaban la formación. Vicente salió a uno de los pasillos, y en dirección sur, se dispuso cruzar la plaza, al medio un monumento, en su entorno pasto recién regado; flores, reteniendo en sus coloridos pétalos, cristalinas y pequeñas gotas de agua que parecían desintegrarse con las constantes caricias de la brisa; pájaros comunes, árboles esbeltos y soberbios. Alcanzó rápidamente un gran arco que unía los dos ambientes. Salió al otro pasillo, desde el cual pudo apreciar, con propiedad, la inmensa extensión de terreno con la que contaba el Liceo. Desde esa ubicación, buscó, entre los demás alumnos a sus socios de aventuras, no le resultó difícil la tarea, pues la cantidad de alumnos no superaba a los trescientos, y esto, porque en Dirección primaba más bien un criterio por la excelencia académica, preferían calidad a cantidad, a sí se creaba, además, un ambiente más cercano y familiar entre los alumnos, los docentes, y directivos. Divisó, en el fondo del patio, a su inseparable amigo Pablo Rubilar, a su lado estaba Princesa, El Flaco, Siria, María Angélica. Su rebosante y juvenil corazón, inquieto, feliz...permitió que recorriera por todo su cuerpo una sensación de alegría y sosiego. Había esperado todo el verano por este re-encuentro, por fin estaba ahí. Cuando pensó en bajar para saludar a sus compañeros, la vieja campana de bronce, irrumpió en la serena y tibia mañana de Marzo, y su resonancia, tocó los oídos de todos los alumnos que esperaban ingresar a sus respectivas salas. Antes de quedar a mitad de camino, Vicente siguió caminando hacía el grupo de amigos, una vez que estuvo con ellos, abrió sus brazos, y uno por uno los fue saludando. Su alegría era infinita. Princesa lo besó, Pablo Rubilar junto con extender su mano, respondió efusivamente con el abrazo; María Angélica, se lanzó asu cuello, todos de alguna u otra forma, se hacían partícipes de esa felicidad que se gestaba en sus entrañas; el Flaco, lo saludó distendidamente pero sonriendo, lo mismo hizo Siria que no ocultaba su risa. Formando un círculo, entrelazaron sus brazos por las nucas, cabizbajo, mirando al interior, dieron su grito de batalla: _ Vasallos!! Vasallos!! Vasallos Poder, poder, pasión, amor!!... Vasallos es la desición!! Saltaron, satisfechos, radiantes, contentos. Una vez que el grupo se reacomodó, se acercaba a ellos el Señor Ordenes, apresuró su caminar para sorprender al grupo en su conjunto, cerca de ellos, siempre son su sarcástica forma de ser, pregunta: _ ¿Qué significa esto? ¿No escucharon Ustedes la campana? ¡Por favor vayan a formarse! Y cuidado con formar grupos terroristas en el colegio ¡ Ya partieron! Sin replicar las palabras del Inspector, el grupo Vasallo, silenciosamente y sin aspavientos, fue a integrarse a la formación. La formación de los alumnos, no se caracterizaba precisamente por ser muy ortodoxa, se formaban discrecionalmente en una columna que parecía discontinua e irregular. Desde allí, tratando de ubicarse en la mejor posición para escuchar las indicaciones, todos realizaban un esfuerzo adicional para estar atento a todo lo que se expresaba. Una vez que todos los alumnos se formaron, el Señor Ordenes, que estaba en todas, y no se perdía una, tomó el micrófono para dar la bienvenida a sus alumnos. Mientras en la fila del cuarto medio los amigos no paraban de comentar sus anécdotas vividas en las vacaciones. _ ¡Oye Vicente! Supimos que te las dabas de Profesor en Santiago, _ Preguntó curioso Javier _ ,¡no!, nada que ver, sólo hacía alarde de esa posibilidad. ¡Pero no!, era un inocente juego. _ ¿Y tú qué hiciste en tus vacaciones?, _Bueno yo... yo, me quedé en la casa de mi abuela allá en Imperial, recuerda que soy de apellido Calfucura. _ ¡Silencio un momento para escuchar lo que dice el Inspector!, _ pidió afable Pablo Rubilar, _ todos, entonces ,dirigieron sus antenas al escenario. Miguel Ordenes no cesaba de hablar:
_ "Escuchar alumnos la voz interior, estar atentos a la potencia de su mensaje, es ella la que nos indica lo que tenemos que realizar en la vida. Esa voz, a la que nunca prestamos oídos, es la que contiene, en su interior, la verdad sobre nuestra vocación. Cuántos profesionales no han sido fecundos porque, inexplicablemente, no han entendido las señales de su voz interior, sigue esa voz, trata de entender, qué es lo que te indica para tu vida, ¡esa es la clave apreciados alumnos! En un mundo en el que todas las señales son externas, y en la que todos nos desean imponer su visión del mundo y de las cosas, se hace imprescindible hoy en día, volver la atención sobre nosotros mismos, que aflore, que surja, la 'mismicidad' emergente, para que seamos en la vida lo que deseamos ser, y no lo que otros desean que seamos. ¡Nunca!, nunca un alumno de este Liceo permitirá eso, será en la vida lo que él desea ser, no lo que le impongan la sociedad o sus propias necesidades. ¡He dicho colegas y alumnos!, _le pone condimento el viejito, _murmuró soterradamente Princesa, _Sí, en ocasiones encuentro atractivo su mensaje, replicó Vicente, pero lástima que sea tan incoherente, después se va a bailar a la zona roja de Chillán. ¿Lo pillamos, se acuerdan o no?, _sí cómo olvidar eso, _constestó discretamente Pablo Rubilar. Pero el viejo tiene una mente prodigiosa, es super habiloso. Se está perdiendo en este Liceo.
_ Antes de proseguir con la ceremonia, le vamos a pedir a los alumnos del cuarto un poco más de respeto, han estado conversando durante todo el acto,
_ dicho esto, miró a cada uno de sus colegas, _ me van a disculpar, pero era necesario llamar al orden, aprovecho de saludar a nuestro benefactor el Señor Francisco Tocornal, al Profesor de Castellano el señor Carlos oliva; la Profesora de Química Mirella, a nuestro distinguido Profesor de Filosofía, saludo de igual manera al Profesor de Religión, para todos nosotros es muy grato tenerlos nuevamente aquí. Esta temporada escolar, será para todos nosotros ardua y difícil, no obstante, fieles a nuestro lema, nos orienta una 'disciplina clericalis', por lo que todos los escollos académicos serán resueltos de la mejor manera, y el que no puede ¡¡se va!!...acá sólo hay cabida para los más capaces, ¡he dicho señores!, _una vez que terminó su intervención todos los alumnos,sin excepción alguna y azuzados por las palabras de su líder, aplaudieron a rabiar, de nuevo se encendió el brío, la pasión, la fuerza con la que se vivía en aquella comunidad educativa. Todos amaban a su Liceo, como el, no existía parangón. _ Ahora, queridos alumnos les dejaré con las palabras de nuestro Inspector de patio, el Señor Víctor Medina, quien nos dará algunas indicaciones sobre el funcionamiento escolar de este año, ¡adelante Colega, le esperamos, pase...¡cómo, qué no puede!...¿pero que le sucedió?, _ Se acerca Miguel Ordenes a Víctor, y le pregunta muy de cerca qué le ha sucedido, _ Profesor todos los alumnos espera que hable, _ ¡No puedo! _ ¡cómo qué no puede amigo!, si planificamos la actividad durante toda la semana, _ es que, es que....es que..._ ¡pero hable por el amor de Dios!, _'lock out' exige el Inspector, _es que...Usted no me entiende, _el profesor Víctor se acerca al oído de Miguel Ordenes, tartamudea apretádose el estómago, _es que..., es que, (estoy que me cago), ...permisito...


